DIARIO DE JOVELLANOS

logosketch17 de septiembre

El viaje ha sido un infierno. Cada ruido, cada bache, cada trueno que escuchaba resonaba en mi cabeza como una señal de alarma. Giro la vista y siento como si unos salteadores invisibles me acecharan a cada recodo del camino. Espero no estar perdiendo el juicio.

Ya he llegado a mi destino. Pago generosamente a los contrabandistas que me han traído hasta esta posada de mala muerte y espero a que se haga la noche para escabullirme sin ser visto hasta el edificio colindante. No logré salir de España fiándome de mis vecinos precisamente. Esta casona abandonada será el escondrijo perfecto hasta que llegue el conde, y no tendré que preocuparme de que me engrilleten mientras duermo.

Maldito seas Eric. Y maldito sea tu diario. Escribo estas palabras con la claridad que se cuela por los ajados ventanales, sentado en el suelo de una habitación con la única compañía de la mugre propia de años de abandono. Y el diario tirado en el suelo frente a mí, por supuesto.

Temo leerlo. Algo en mi interior me dice que, si lo abro, todas las pesadillas que me han impedido descansar estos días, y que no consigo recordar con claridad, cobrarán vida y me devorarán sin miramientos.

Maldito seas Eric. Seas quien seas.